Dos relatos entrelazados desde la perspectiva de distintas generaciones. Este libro reúne dos voces: la de un padre y la de su hijo. Ambos narran sus realidades de vida en la isla de Lanzarote. El padre mira hacia atrás, hacia una época marcada por el trabajo, la escasez y la construcción de seguridad. El hijo habla desde un presente en el que las certezas se vuelven frágiles y surgen nuevas preguntas. Los textos se sitúan conscientemente uno junto al otro. Se diferencian en tono, en referencia temporal y en experiencia, y es precisamente en esas diferencias donde nace el diálogo. Es una historia sobre generaciones, sobre cambio y permanencia, sobre pérdida y comienzo. Un libro acerca de lo que permanece y de lo que inevitablemente se transforma.
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