Esta novela habla sobre cuatro personas de avanzada edad que, hartas de tener que soportar continuas estrecheces por falta de recursos económicos, se ven obligadas a delinquir de manera profesional. Su primera idea es, ni más ni menos, que la de atracar el banco Pastor de Segovia. El banco más importante de esa ciudad, que dota de una mayor seguridad. Una misión, ya de por sí peliaguda y harto difícil de llevar a cabo para rateros profesionales, cuanto más para unos viejales que lo más que han robado en toda su vida fue la calderilla del cepillo de la iglesia de su pueblo cuando tuvieron que ejercer de monaguillos. Para poder llevarlo a cabo sin que la empresa resulte un fracaso, piensan que tienen que buscar una persona versada en el oficio de la delincuencia para que les ayude a formarse como unos delincuentes de raza, por lo que piensan que será necesario tener que pasar por un sinfín de pruebas de formación, todas ellas a cual más disparatada e inverosímil, en las que pondrán de manifiesto su innegable torpeza.
Andrés de Antonio Tovar nació en Muñoveros en 1953, un pequeño pueblo de Segovia en el que pasó su infancia hasta los 13 años. Después se trasladó a Madrid, donde trabajó durante muchos años como charcutero, hasta que llegó el momento de jubilarse. Fue entonces cuando decidió dar rienda suelta a una afición que siempre le había rondado la cabeza: la escritura. Desde entonces escribe y se forma con ilusión, disfrutando de esta nueva etapa y dedicando su tiempo a contar historias con las que espera entretener y acompañar a sus lectores. Podemos encontrarle también en sus obras anteriores, como Una cuestión de pocas luces, La venganza de Tarafalia, Los amores dormidos y La verdad sepultada.
De momento no hay recortes de prensa sobre este título.