Con el relato de estos recuerdos Elena Paradinas nos sumerge en lugares y tiempos por los que transitó desde su infancia en el camino hacia la madurez. La pequeña mano de aquella niña -hija de un funcionario de prisiones- nos transporta a los primeros días de la guerra civil y, posteriormente, a los oscuros tiempos de la dictadura.
En su intento de capturar los momentos vividos para conservarlos y preservarlos del efecto del inexorable paso del tiempo, como al aspirar el viejo perfume que se impregna en su frasquito, nos parece estar experimentando con ella las mismas sensaciones que fueron conformando algunos rasgos significativos de su personalidad.
Alejada de la autocomplacencia -que a menudo domina los relatos autobiográficos para dotar de sentido una historia personal- la autora se muestra con sus más íntimas contradicciones ofreciendo al lector la oportunidad de acceder a las reflexiones, sensaciones y sentimientos de una vida real, sin maquillaje.
Elena Paradinas (Santander, 1932- 2019) vivió periodos de su infancia y juventud en Santander, Madrid, Ciudad Real y Cuenca. Desde 1952 ejerció como maestra de educación primaria en diferentes poblaciones de Cantabria hasta su jubilación. Durante esta última etapa de su vida escribió estas pequeñas memorias.
Elena Paradinas (Santander, 1932- 2019) vivió periodos de su infancia y juventud en Santander, Madrid, Ciudad Real y Cuenca. Desde 1952 ejerció como maestra de educación primaria en diferentes poblaciones de Cantabria hasta su jubilación. Durante esta última etapa de su vida escribió estas pequeñas memorias.
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