Pedro parte de Lorca rumbo a Estambul en su viejo Peugeot 308, La Chancla Cósmica, armado con bocatas de salchichón, recuerdos de infancia y una brújula emocional que siempre apunta al este. Sin GPS, pero con mucho surrealismo, cruzará Europa entre recepcionistas que confunden Yecla con Letonia, partidos de fútbol imposibles y señales que solo él entiende.
Esta no es una guía de viaje. Es una carta de amor al humor, al fútbol de barro y a los sueños que nunca caducan.
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